No obstante, en esta visita a la Sierra de Salinas he podido comprobar también cómo los imbéciles se trasladan a todos los lugares. Una vez aparcado el coche bajamos a la Cueva del Lagrimal, lugar que todos deberíamos visitar alguna vez. El acceso es fácil, y cuando llegas a la entrada de la cueva la impresión es siempre la misma: paz, tranquilidad, sosiego, así como la inexplicable sensación de vivir en otro momento histórico, pero en esta ocasión, al llegar a la entrada, las sensaciones fueron diferentes, porque los imbéciles también han llegado hasta la Cueva del Lagrimal.
Las pintadas que en ocasiones vemos en simples fachadas –sin que por ello dejen de ser una auténtica barbaridad propia de gentes sin civilizar– o en importantes monumentos –pintar en una iglesia como la de Santiago debería ser delito–, también han llegado a este paraje, rompiendo todo el encanto que pudiera rodear a este precioso enclave. ¿Quién iba a imaginar que los cafres se llevarían un spray hasta allí? ¿Quién puede hacer estas salvajadas?
PD. Es verdad que estas pintadas no son recientes, sino que llevan algún tiempo ahí, pero hasta que no las he visto en persona no me han provocado tanto malestar. Por cierto, ¿nadie se ha molestado en limpiarlas? ¿A quién corresponde la conservación de nuestro patrimonio histórico?
Habitada durante 12.000 años
Investigada por el arqueólogo José María Soler, quien dio cuenta de su existencia, la Cueva del Lagrimal estuvo habitada durante 12.000 años, amparando a humanos prehistóricos que se guarecieron en ella de un entorno hostil, atosigados por fieras o la dureza climatológica. También fue utilizada durante la ocupación musulmana de la península. Así mismo, siglos atrás dio amparo a bandoleros, y en última instancia, sirvió como refugio durante la Guerra Civil.
Una lastima que nuestro legado se maltrate de esta manera....
La educación que les habrán dado sus padres imagino que irá acorde con sus actos, es decir, como dice José Valdés, imbéciles, desgraciadamente, hay en todos los sitios.
Sorprende lo imbécil que se puede llegar a ser como para perderse en el monte para hacer pintadas en lugares muy importantes como éste.
Y al autor de la opinión le digo que es delito hacer pintadas en edificios públicos, especialmente en los protegidos por ser patrimonio histórico o de interés.
Más que imbéciles son mal nacidos sueltos...Si en éste pais se hubiera apostado hace 30 años por la cultura y la educación, realizando grandes inversiones en el asunto, quizás tendríamos otra semilla de juventud más sensible y más respetuosa con el medio ambiente. A más cultura menos ignorancia y menos gamberrismo...Pero los políticos de turno, desde la Transición han estado por la labor de comernos el COCO, con pijoterias televisivas, y con dosis extremadamente fuerte de Ligas de Campeones...y Carreras de todo...Por eso, muchas familias domingueras son tan güarras que estrepean, al igual que toda esa tribu gamberra ...Encima las suaves Leyes de la Justicia, tampoco están por la labor de condenarlos a cárcel...cuando en Alemania u otro pais, por éstos hechos son bien castigados.
Imbéciles en la Cueva del Lagrimal
Durante este largo “fin de semana” he tenido la oportunidad de volver a la Cueva del Lagrimal, en la Sierra de Salinas. Como cada vez que tengo la oportunidad de llegar hasta allí, el fantástico entorno de la Sierra y la majestuosidad de la naturaleza te hace sentirte insignificante, a la vez que te permite vivir sensaciones imposibles de experimentar en la ciudad, entre tanto coche, grito, semáforos, atascos, telediarios, vecinos…