Y eso es lo que hice. Después de estar un par de horas buscando el lugar, recóndito, por fin lo encontramos. Pedí permiso para fotografiarlo y no hubo ningún problema. Con delicadeza y con mucho respeto disparé con mi cámara sobre esqueletos que habían sufrido los disparos de personas de un bando azulado, cianótico de mentalidad e inhumano por todo lo acontecido.
Las fotografías hablan por sí solas, pero me gustaría apoyarlas con algunas palabras que espero que a nadie molesten. Antes que nada, quisiera ensalzar la labor de los voluntarios la Sociedad Científica Aranzadi. Segundo, y aplaudir es poco, reconocer el trabajo de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica, ¡vaya labor la de desenterrar el pasado! En estos tiempos de indignación abusiva en algunos casos, pensar que hay gente que lleva más de 70 años indignados por no saber y no poder encontrar a su padre, madre, tío o hermano, que fueron asesinados por una diferencia de pensamiento, esto sí que es para estar indignado.
La fosa era de 30 metros de larga, el ancho de unos 60 centímetros y en ella se apiñaban 59 cadáveres, todos ellos hombres, todos ellos retorcidos y entrecruzados con otros cuerpos de compañeros. Difícil labor la de situar cronológicamente el hecho en sí. Los asesinatos de esta fosa se cree que tuvieron lugar el 18 de agosto de 1936, ya que algunos objetos presentes en el enterramiento –un ojo de cristal , un corsé ortopédico y una señal llamativa: un crucifijo– los relacionan con unas personas concretas desaparecidas entonces.
Objetivo cumplido
Hablando –poco, la verdad– con el responsable, me comentaba que en esta zona habían levantado 761 cuerpos, y que pensaban que muy cerca de donde nos encontrábamos seguramente había otra fosa del mismo periodo y de las mismas dimensiones, en la que podrían encontrarse los restos de un grupo de trabajadores del ferrocarril asesinados por su militancia en UGT y la CNT.
Con esta impactante experiencia he cumplido un objetivo, que es conocer en primera persona las aberraciones del franquismo. Muchas historias nos contaban nuestros abuelos, y algunas parecían que no eran ciertas, más bien películas o batallitas, pero para peliculón lo que vi en Burgos. Yo me acuerdo mucho de mi abuelo, casi todos los días, pero desde ahora me acuerdo mucho más, porque a mi abuelo lo mataron por rojo…
Buen trabajo.
Me he quedado impresionado. ¡Lo que hace el odio y los intereses políticos!
Navegando por las web de referencia, uno se estremece al ver la cantidad de fosas comunes que hay y las que no sabemos.
Este artículo me ha hecho cambiar mi opinión sobre la recuperación de la memoria histórica.
La gran tristeza es que quedan más de 110.000 cuerpos en nuestros descampados y ni si quiera el Tribunal Constitucional es capaz de zanjar el asunto y ofrecerles un entierro decente y digno, es más, el sr. Garzón intentó resolver el asunto y el mismo Tribunal C. lo sienta en el banquillo. Estamos ante un estado Fascista a pesar de los 35 años democracia-subrrealista. En la famosa Transición ya se deberia de haber resuelto el problema. Seguiremos 200 años más discutiendo si han de recuperarse los cuerpos o no. Vergüenza de Pais, de Patria, de Bandera, de Constitución y de Tribunal de Justicia.
En Villena tampoco se ha reconocido a estar personas por dar su vida defendiendo un gobierno totalmente legitimo como era el de la II República, eso sí Franco tiene la medalla de la ciudad de Villena....
“La fosa de la memoria”. Un villenero y su cámara, testigos de excepción de la apertura de una fosa con asesinados en la Guerra Civil
El pasado sábado 9 de julio estaba en Burgos por varios motivos, todos ellos personales, unos relacionados con el presente y otro relativo a algunas deudas pendientes con el pasado. Tenía información por radio de que en Gumiel de Izan (pequeña localidad situada al sur de la provincia) se había encontrado una fosa con cadáveres de personas fusiladas en la Guerra Civil Española, y para mí era una ilusión poder ver con mis propios ojos algo así, y más aún poder fotografiarlo.