´Querido papá, porque sé que me quieres y que deseas lo mejor para mí, te cuento:
1. Juego al fútbol porque me gusta correr, divertirme, compartir con mis amigos y porque me está empezando a apasionar este deporte, pero para nada lo hago porque quiero ganar siempre, por un trofeo o para que digan que soy el mejor.
2. No me gusta perder, pero es parte del juego y uno de los tres resultados posibles. Me pone triste, pero se me pasa bastante rápido, aunque si te veo mal a ti, o con mala cara, me duele mucho más, y siento que he fallado… y yo solamente estaba jugando.
3. Siempre intento jugar lo mejor posible, y muchas veces no me sale lo que quisiera hacer, pero quiero volver a intentarlo, aunque si me gritas o te descontrolas, se me hace imposible porque me pongo más nervioso.
4. Tengo un Entrenador que intenta hacerlo lo mejor posible, me indica lo que tengo que hacer y dirigirnos es su trabajo, y sé que no te gustaría que alguien te diga a ti o a los que trabajan contigo cómo hacer las cosas, y más si te preparaste para hacer eso.
5. Me gustan los entrenamientos y los partidos, y aunque ahí no participe tan seguido estoy muy bien igual, pero algo me confunde: el primer día que me llevaste con el Entrenador le dijiste que era para que yo practicara algún deporte. Nunca escuché que si no me ponían a jugar me sacarías de allí, que debía jugar en un lugar determinado, que no me podían cambiar o que debía jugar un tiempo establecido. Mantén tu palabra.
6. Juego por mí, para mí y para mi equipo y me encanta que vengas a verme, aunque no que te pongas nervioso, triste o enojado… y si por mi culpa te pones así, prefiero no jugar y dejar de hacerte sufrir.
7. Aprendo mucho de lo que dices, pero mucho más de que haces, porque eres mi ejemplo y quiero ser como tú cuando crezca.
8. Déjame que me equivoque, falle, pierda sin dramas, respete a mi Entrenador, a los rivales, a los árbitros y que sea un niño feliz.
9. Gracias por estar siempre que te necesito, pero en los partidos, como en algunas situaciones de la vida, estaré solo para resolver los problemas, y necesito aprender a hacerlo con tu comprensión, afecto, amor y aliento… y no con tu intromisión, gritos o enojos.
10. Y cuando yo sea padre, me gustaría que me recordaras estos diez puntos, por si un día se me olvidan. Te quiero.
Ésto habría que dárselo a todos los padres para que lo leyeran cuando apuntasen a sus hijos a cualquier deporte o actividad.
Buen artículo
Desde mi humilde punto de vista, esta reflexión se debería aplicar hacia algunos padres. Por supuesto que un servidor se incluye, ya que dicho sea de paso, en ocasiones me dejo llevar en exceso por la euforia del momento. Entono el "mea culpa", quizás comparativamente lo mío sea un "chinche" del siete, o quien sabe si seré el más malvado del lugar, "Qui lo sá". En cualquier caso, me parece una carta muy lograda, acertada y coherente. Admitiendo que nadie somos perfectos, este tipo de lecturas debería de invitarnos a "aplicarnos el cuento", más que nada por el bien de nuestros vástag@s.
Profesport: Carta de un hijo a su padre
Esta es la carta leída por Adrián, un niño, ante las más de 100 personas, entre entrenadores y padres, que asistieron a la charla “El deporte, una oportunidad para educar”, donde se trató el comportamiento de los padres cuando sus hijos compiten. El sábado 3 de marzo se realizará en Ibi la II Jornada Técnica sobre Iniciación Deportiva. Más información en www.profesport.org.